Inicio de África y fin de Europa. Marruecos conserva una mezcla musulmana con acentos cristianos occidentalizados. Desde las grandes ciudades a los pequeños pueblos se puede disfrutar del color, la diversidad, los olores, los imprevistos. Algunas cargadas del poderío de otra época y otras casi colgando del olvido.

Marruecos conserva al día de hoy historia, religión y rituales. En sus templos, caminos, gente y sobretodo en sus medinas, callecitas sin sentido, laberintos centenarios donde se unen las arterias de transporte, comercio y humanidad, creando movimientos, dinámicas y caos. Así mis fotos empezaron de tímidos paisajes desérticos, pasando a algunos retratos para llegar a un poco de su intimidad.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *